Cómo vivir con alguien que sufre Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC)

organizedUna persona que no puede dejar de lavarse las manos de una forma determinada, que debe controlar si está cerrada la puerta, o si la llave del gas está abierta. Una persona que teme, sufre y se angustia por la posibilidad de que le pase algo a un ser querido. Una persona que sufre este tipo de rituales que no puede controlar, ni evitar, es alguien que sufre el Trastorno Obsesivo-Compulsivo o Desorden obsesivo compulsivo (TOC).

Por favor NO piense en elefantes rosas. Le dije que no lo haga, quítese esa imagen de la cabeza. No puede. Este es el típico ejemplo para que alguien se imagine cómo es tener TOC. La clave está en que la mayoría de las personas no podrá dejar de pensar en los elefantes rosas, no podrá quitarse esa imagen de su cabeza aunque les hayan dicho que no la imaginaran.

Esto se llama la “Paradoja de la Evitación del Pensamiento”, y en las personas que tienen TOC esto sucede a diario, sin importar el esfuerzo que pongan e intentar quitar de su mente imágenes molestas o pensamientos, los sentimientos de angustia y ansiedad predominan. Una persona normal puede tener este tipo de situaciones, pero al rato se pasan. En una persona con TOC eso no sucede.

La vida para estas personas no es sencilla, y no sólo por lo que tienen que afrontar, sino por el entorno. La gente suele creer que exagera, que actúa, que quiere llamar la atención. No le suelen prestar atención a que la persona con TOC sufre, y necesita de que la comprendan y que la ayuden.

 

¿Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo?

El TOC es un desorden de ansiedad, ¿y qué es la ansiedad? Es tener angustia y miedo ante el temor de perder algo preciado, como la vida propia o de alguien querido. Aunque la angustia también es temer perder un objeto. El caso es que todo el mundo sufre angustia, es un estado que se caracteriza por un incremento en las facultades de precepción. Pero en los desórdenes de ansiedad lo que sucede es que esta se incremente hasta un grado desagradable para la persona.

El TOC no es una enfermedad mental, sino lo dicho un desorden de ansiedad, que le ocurre a más de 100 millones de personas en el mundo, se cree que afecta al 2% de la población. El OMS la incluye entre las 5 enfermedades psiquiátricas más discapacitantes.

Tratamientos

Hoy en día hay tratamientos con fármacos psiquiátricos y con terapias que pueden ayudar a una persona con TOC a vivir una vida casi normal. Casi, porque los síntomas bajan, pero no desaparecen. La persona con TOC sufre menos la angustia, pero la sigue sufriendo, y los rituales se calman pero siguen estando allí.

¿Cómo sabemos si alguien tiene Trastorno Obsesivo Compulsivo?

Los síntomas pueden aparecer a una edad temprana, a partir de los 6 años de edad. Gran parte de quienes lo sufren suelen tener una inteligencia por sobre el promedio, puesto que la propia naturaleza de la enfermedad precisa de patrones mentales complicados. Es importante que si se detecta alguno de los síntomas la persona sea tratada por un profesional, ya que el TOC sin tratar es puede ser uno de los trastornos más irritantes y frustrantes.

 aquí diremos que el enfermo típico de TOC realiza tareas (o compulsiones) para buscar un alivio de la ansiedad relacionada con las obsesiones.

Los dos términos dentro del nombre de este trastorno nos dan una pista. Obsesivo, habla de las obsesiones, que son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que no son producidos de forma voluntaria, sino que invaden la conciencia del individuo y son vistos por el como repugnantes o sin sentido. La persona intenta reprimirlos o ignorarlos, pero no puede evitarlos.

Compulsivo, tiene que ver con las conductas de las personas con TOC, que son compulsivas, repetitivas con un aparente fin y según unas reglas determinadas que pueden ser estereotipadas. Suelen ser conductas que parecen tener un fin en sí mimo, pero en realidad están “diseñadas” para prevenir o evitar alguna situación futura. Por ejemplo, lavarse las manos, miedo a enfermarse; cerrar la puerta 10 veces, miedo que alguien entre, y así.

Aquí también la persona con TOC intenta resistirse pero no puede. La persona sabe que es una conducta sin sentido, y no tiene ningún placer por llevarla a cabo, más bien todo lo contrario, si bien le produce un alivio de tensión.

Cómo tratar a un familiar o amigo con TOC

Una persona con TOC es identificable de forma sencilla. Los familiares o amigos cercanos se dan cuenta de todos los rituales, es lo primero que notan. Pero suelen descuidar o ignorar la parte de la angustia y los miedos.

Lo principal es apoyar a la persona con TOC, darle nuestra comprensión y aceptación. Que no siente una carga adicional de nuestra parte, como por ejemplo un rechazo hacia su enfermedad.

La persona con TOC se da cuenta de lo que sufre, no es algo inconsciente. Ahí radica otro de los problemas, la persona se ve lavándose las manos decenas de veces pero no puede evitarlo y sufre . Y muchas veces también se sienten culpables por ello.

La familia suele reaccionar de mala manera ante los síntomas de una persona con TOC. Suelen criticarlo porque no pueden dejar de repetir un ritual, no comprenden que no es algo que ellos puedan elegir, es algo que no pueden controlar. Incluso sufre burlas o retos.

Otras veces no se enfadan, pero tratan de evitar que realicen los rituales, o hacen de cuenta que no pasa nada, o algo peor es que colaboren con esos rituales.

Todas estas actitudes son contraproducentes para las personas que sufren de TOC. Ellos suelen sentirse mal por su problema, y tratan de ocultarlo para no llamar la atención de forma negativa.

Hay veces que podemos ayudar a quienes sufren TOC. Una de las características TOC es que sobrevaloran las ideas, y a veces esa exageración que hace su mente puede ser rechazada gracias a la ayuda de otra persona. Por ejemplo pueden tener el pensamiento de que existen muchas posibilidades de que un ser querido vaya a sufrir un daño, sin embargo esas posibilidades no existen, son sólo una exageración de su mente. Así que si alguien le explica racionalmente por qué es imposible que eso que teme suceda, puede ser que se convenza que su miedo es infundado.

Esto es posible porque muchas veces quienes sufren de TOC tienen dudas y se sienten inseguros de si sus compulsiones son irracionales o no. Con la opinión de alguien extra, puede luchar contra la compulsión.

También se puede ayudar al TOC con comentarios de aliento cuando vemos que está sufriendo la desesperanza típica que suele darles cuando la ansiedad es mucha. Si esto se intensifica puede degenerar en depresión, por eso es bueno que no sólo uno ayude al TOC en casa, sino que haya un tratamiento profesional.

fuente

http://depsicologia.com/

Para efectuar el diagnóstico de Trastorno Obsesivo-Compulsivo, los especialistas se basan en los criterios diagnósticos del DSM-IV o del CIE-10, dos clasificaciones de las enfermedades consensuadas por especialistas de diferentes nacionalidades y reconocido prestigio.

Recuerde, no obstante, que usted no puede, ni debe, auto-diagnosticarse. Sólo un profesional de la salud experto está en condiciones de hacerlo con rigor y fiabilidad. Cuando una persona está preocupada por su salud o normalidad suele identificarse con sintomás o enfermedades que no tiene, o confundirlos con otras posibles.

CRITERIOS DEL DSM-IV PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO. Fuente AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION

A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:

Las obsesiones se definen por 1, 2, 3 y 4:

1. pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos
2. los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real
3. la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos
4. la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)

Las compulsiones se definen por 1 y 2:

1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente
2. el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos

B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.
Nota: Este punto no es aplicable en los niños.

C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, arranque de cabellos en la tricotilomanía, inquietud por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno depresivo mayor).

E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

Especificar si:
Con poca conciencia de enfermedad: si, durante la mayor parte del tiempo del episodio actual, el individuo no reconoce que las obsesiones o compulsiones son excesivas o irracionales.

CRITERIOS CIE-10 PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRASTORNO OBSESIVO- COMPULSIVO. Fuente: ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD

La característica esencial de este trastorno es la presencia de pensamientos obsesivos o actos compulsivos recurrentes. Los pensamientos obsesivos son ideas, imágenes o impulsos mentales que irrumpen una y otra vez en la actividad mental del individuo, de una forma estereotipada. Suelen ser siempre desagradables (por su contenido violento u obsceno, o simplemente porque son percibidos como carentes de sentido) y el que los padece suele intentar, por lo general sin éxito, resistirse a ellos. Son, sin embargo, percibidos como pensamientos propios, a pesar de que son involuntarios y a menudo repulsivos. Los actos o rituales compulsivos son formas de conducta estereotipadas que se repiten una y otra vez. No son por sí mismos placenteros, ni dan lugar a actividades útiles por sí mismas. Para el enfermo tienen la función de prevenir que tenga lugar algún hecho objetivamente improbable. Suele tratarse de rituales para conjurar el que uno mismo reciba daño de alguien o se lo pueda producir a otros. A menudo, aunque no siempre, este comportamiento es reconocido por el enfermo como carente de sentido o de eficacia, y hace reiterados intentos para resistirse a él. En casos de larga evolución, la resistencia puede haber quedado reducida a un nivel mínimo. Casi siempre está presente un cierto grado de ansiedad. Existe una íntima relación entre los síntomas obsesivos, en especial pensamientos obsesivos, y la depresión. Los enfermos con trastornos obsesivo-compulsivos tienen a menudo síntomas depresivos y en enfermos que sufren un trastorno depresivo recurrente (F33.-) a menudo se presentan pensamientos obsesivos durante sus episodios de depresión. En ambas situaciones el incremento o la disminución en la gravedad de los síntomas depresivos se acompaña por lo general por cambios paralelos en la gravedad de los síntomas obsesivos.
El trastorno obsesivo-compulsivo es tan frecuente en varones como en mujeres y la personalidad básica suele tener rasgos anancásticos destacados. El comienzo se sitúa habitualmente en la infancia o al principio de la vida adulta. El curso es variable y, en ausencia de síntomas depresivos significativos, tiende más a la evolución crónica.

Pautas para el diagnóstico

Para un diagnóstico definitivo deben estar presentes y ser una fuente importante de angustia o de incapacidad durante la mayoría de los días al menos durante dos semanas sucesivas, síntomas obsesivos, actos compulsivos o ambos.

Los síntomas obsesivos deben tener las características siguientes:

a) Son reconocidos como pensamientos o impulsos propios.

b) Se presenta una resistencia ineficaz a por lo menos uno de los pensamientos o actos, aunque estén presentes otros a los que el enfermo ya no se resista.

c) La idea o la realización del acto no deben ser en sí mismas placenteras (el simple alivio de la tensión o ansiedad no debe considerarse placentero en este sentido).

d) Los pensamientos, imágenes o impulsos deben ser reiterados y molestos.

Incluye:
Neurosis obsesivo-compulsiva.
Neurosis obsesiva.
Neurosis anancástica.

Con predominio de pensamientos o rumiaciones obsesivos:

Pueden tomar la forma de ideas, imágenes mentales o impulsos a actuar. Su contenido es muy variable, pero se acompañan casi siempre de malestar subjetivo. Por ejemplo, a una mujer le puede atormentar el temor de no poder resistir en algún momento el impulso de matar al hijo querido, o por la cualidad obscena o blasfema y ajena a sí mismo de una imagen mental recurrente. A veces las ideas son simplemente banales en torno a una interminable y casi filosófica consideración de alternativas imponderables. Esta consideración indecisa de alternativas es un elemento importante en muchas otras rumiaciones obsesivas y a menudo se acompaña de una incapacidad para tomar las decisiones, aún las más triviales, pero necesarias en la vida cotidiana.
La relación entre rumiaciones obsesivas y depresión es particularmente íntima y se elegirá el diagnóstico de trastorno obsesivo-compulsivo sólo cuando las rumiaciones aparecen o persisten en ausencia de un trastorno depresivo.

Con predominio de actos compulsivos (rituales obsesivos):

La mayoría de los actos compulsivos se relacionan con la limpieza (en particular el lavado de las manos), con comprobaciones repetidas para asegurarse de que se ha evitado una situación potencialmente peligrosa, o con la pulcritud y el orden. En la conducta manifiesta subyace por lo general un miedo a ser objeto o motivo de un peligro y el ritual es un intento ineficaz o simbólico de conjurar ese peligro. Los rituales compulsivos pueden ocupar muchas horas de cada día y suelen acompañarse a veces de una marcada incapacidad de decisión y de un enlentecimiento. En conjunto, son tan frecuentes en un sexo como en el otro, pero el lavado de manos ritual es más frecuente en las mujeres y el enlentecimiento sin repeticiones es más común en los varones.
Los rituales están menos íntimamente relacionados con la depresión que los pensamientos obsesivos y responden con mayor facilidad a las terapéuticas de modificación del comportamiento.

Con mezcla de pensamientos y actos obsesivos:

La mayoría de los enfermos con un trastorno obsesivo-compulsivo presentan tanto pensamientos obsesivos como compulsiones. Esta subcategoría debe ser usada cuando ambos son igualmente intensos, como es frecuente, aunque es útil especificar sólo uno cuando destaca con claridad ya que pensamientos y actos pueden responder a tratamientos diferentes.

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