La psicoterapia de resolución de problemas mejora la discapacidad en envejecientes deprimidos con deficit cognitivo

un estudio publicado en The  Archives of General Psychiatry indican que la psicoterapia de resolución de problemas (PTRP) es más eficaz que la psicoterapia de apoyo (PTA) sola para reducir la discapacidad en adultos mayores con depresión mayor y disfunción ejecutiva.

En un estudio previo realizado en el mismo grupo de pacientes, los investigadores descubrieron que la PTRP refrenaba los síntomas de depresión y generaba tasas de remisión más altas que la PTA.

El último estudio, dicen, es el primero en demostrar que la PTRP puede reducir la discapacidad en adultos mayores deprimidos con alteraciones en la función ejecutiva y los beneficios persisten mucho después del periodo de intervención.

El Dr. George S. Alexopoulos, del Departamento de Psiquiatría del Weill Cornell Medical College, en White Plains, New York, dijo a Medscape Medical News: «casi 40% de los pacientes ancianos con depresión importante también tienen disfunción ejecutiva».

Los elementos centrales de la psicoterapia de resolución de problemas, la cual fue modificada para los adultos mayores deprimidos con alteraciones de la función ejecutiva, incluyen la identificación de problemas importantes para el paciente, el establecimiento de metas, la proposición de medios para alcanzarlas, la creación de planes de acción y la evaluación de los logros.

El Dr. Alexopoulos dijo: «La PTRP hace que las personas se enfoquen en los problemas que son solucionables por contraposición a los que no lo son. Nuestro estudio muestra que las personas aprenden las destrezas después que termina el tratamiento de manera que siguen teniendo menos discapacidad».

El estudio incluyó 221 adultos con una media de edad de 73 años con depresión mayor, disfunción ejecutiva y discapacidad en el intervalo de gravedad leve a moderada. Fueron aleatorizados para recibir 12 sesiones de psicoterapia de resolución de problemas o psicoterapia de apoyo básica (atención activa y apoyo, ninguna estrategia terapéutica) con seguimiento hasta las 36 semanas.

Veinte pacientes desertaron (10 del grupo con PTRP y 10 del grupo con PTA). No obstante, cinco de estos pacientes concluyeron la evaluación en la semana 12 (cuatro del grupo con PTRP y uno del grupo con PTA). Al final, 206 personas fueron evaluadas a las 12 semanas, 173 a las 24 semanas y 167 a las 36 semanas.

Los puntajes iniciales en el Esquema II de Evaluación de la Discapacidad de la Organización Mundial de la Salud (WHODAS II) fueron similares en los dos grupos (media de 26,6). Los investigadores dicen que tanto la PTRP como la PTA dieron por resultado mejoras equivalentes en la discapacidad en las primeras seis semanas de tratamiento, pero se observó una reducción «más prominente» en el grupo con PTRP en las semanas nueve y 12.

En un modelo de efectos mixtos, los participantes con PTRP tuvieron una reducción significativamente mayor de la discapacidad (calificaciones totales en el WHODAS II) hasta las 12 semanas que los participantes con PTA (p = 0,01).

Los investigadores comunican que «la reducción de la discapacidad fue mayor en el grupo con PTRP que en el grupo con PTA pero de casi 0,18 puntos por semana».

Añaden: «La diferencia media de las calificaciones en el WHODAS II entre los grupos con PTRP y PTA al final de las 12 semanas de tratamiento fue de 2,3 puntos, lo que equivale aproximadamente a una desviación estándar de los individuos ancianos sanos».

También observaron que «si bien la discapacidad aumentó durante las 24 semanas después que terminó el tratamiento, se mantuvo la ventaja de la PTRP con respecto a la PTA».

Los investigadores también observan que la declinación de la discapacidad fue paralela a la disminución de los síntomas depresivos. Así mismo, observaron que la PTRP era muy útil en los pacientes con más alteración cognitiva y en aquellos con un antecedente de más episodios depresivos, «una población que suele ser difícil de tratar».

Consideran que los beneficios de la PTRP pueden deberse «a la adquisición de habilidades y a la activación de la conducta».

Los autores del estudio llegan a la conclusión de que la PTRP puede ser una alternativa de tratamiento en los pacientes mayores discapacitados por la depresión y la disfunción ejecutiva que son resistentes a la farmacoterapia.

El Dr. Alexopoulos dijo que el siguiente paso es determinar si la PTRP es útil en los pacientes con disfunción ejecutiva más grave o en los que tienen disfunción ejecutiva como parte de un síndrome de demencia.

Explicó: «Nuestros pacientes no eran los más graves de los enfermos». «Trataremos ahora en pacientes confinados al hogar que no pueden salir de sus domicilios debido a la discapacidad e intentaremos determinar cuáles son los límites de este tratamiento».

fuente

Arch Gen Psychiatry. 2011;68:33-41.

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