Personalidad, género y criminalidad violenta en reclusos

 

 

En este trabajo se analizan las propiedades psicométricas del Cuestionario de Personalidad Antisocial
(Antisocial Personality Questionnaire, APQ) desarrollado por Blackburn y Fawcett (1999) en una
muestra de 216 delincuentes (108 hombres y 108 mujeres) sin trastornos clínicos diagnosticados internados
en varias cárceles españolas. Además del análisis de las propiedades psicométricas del instrumento,
se examinan las diferencias en personalidad relacionadas con el género y el tipo de delito
(violentos vs no violentos). Los resultados apoyan la fiabilidad de las escalas, así como la estructura
factorial de las escalas propuesta por los autores del instrumento. También seleccionamos aquellos
ítems que mejor discriminaban entre delincuentes condenados por delitos violentos y no violentos y
realizamos un análisis factorial con ellos, encontrándose una estructura factorial de tres factores que
recuerda al modelo de personalidad de Eysenck.
Personality, gender and violent criminality in prison inmates. The Antisocial Personality Questionnaire
developed by Blackburn and Fawcett (1999) has shown adequate reliability and validity in studies
of male offenders interned in psychiatric hospitals. This paper provides data on the APQ collected
from a sample of offenders (males and females) without any diagnosed mental illness. The sample was
made up of 216 offenders (108 males and 108 females) confined in Spanish prisons. We analyzed the
psychometric properties of the instrument and we also examined differences in personality as a function
of gender and type of crime (violent vs. non-violent). Results support the reliability of the APQ
scales as well as the structure proposed by Blackburn. Additionally, we selected items that discriminate
between offenders convicted for violent and non-violent crimes; when these items are factorized,
a three-factor structure emerges, resembling Eysenck’s model.
reclusosEn este trabajo se analizan las propiedades psicométricas del Cuestionario de Personalidad Antisocial
(Antisocial Personality Questionnaire, APQ) desarrollado por Blackburn y Fawcett (1999) en una
muestra de 216 delincuentes (108 hombres y 108 mujeres) sin trastornos clínicos diagnosticados internados
en varias cárceles españolas. Además del análisis de las propiedades psicométricas del instrumento,
se examinan las diferencias en personalidad relacionadas con el género y el tipo de delito
(violentos vs no violentos). Los resultados apoyan la fiabilidad de las escalas, así como la estructura
factorial de las escalas propuesta por los autores del instrumento. También seleccionamos aquellos
ítems que mejor discriminaban entre delincuentes condenados por delitos violentos y no violentos y
realizamos un análisis factorial con ellos, encontrándose una estructura factorial de tres factores que
recuerda al modelo de personalidad de Eysenck.
Personality, gender and violent criminality in prison inmates. The Antisocial Personality Questionnaire
developed by Blackburn and Fawcett (1999) has shown adequate reliability and validity in studies
of male offenders interned in psychiatric hospitals. This paper provides data on the APQ collected
from a sample of offenders (males and females) without any diagnosed mental illness. The sample was
made up of 216 offenders (108 males and 108 females) confined in Spanish prisons. We analyzed the
psychometric properties of the instrument and we also examined differences in personality as a function
of gender and type of crime (violent vs. non-violent). Results support the reliability of the APQ
scales as well as the structure proposed by Blackburn. Additionally, we selected items that discriminate
between offenders convicted for violent and non-violent crimes; when these items are factorized,
a three-factor structure emerges, resembling Eysenck’s model.
La vinculación entre características de personalidad y delincuencia
ha sido una de las cuestiones siempre presentes en la investigación
criminológica. Concretamente, un patrón de personalidad
caracterizado por alta impulsividad, alta búsqueda de
sensaciones y baja empatía, parece estar latente en multitud de
comportamientos antisociales y antijurídicos (Luengo, Romero, y
Gómez-Fraguela, 1999; Luengo, Sobral, Romero, y Gómez-Fraguela,
2002; Ortiz-Tallo, Fierro, Blanca, Cardenal, y Sánchez,
2006; Sobral, Romero, Luengo, y Marzoa, 2000). Estudios de seguimiento
con adolescentes (Vitacco, Neumann, Robertson, y Durrant,
2002) han demostrado que baja impulsividad y baja dureza
emocional pueden ser considerados factores de protección de la
conducta delictiva. Además, esta constelación de rasgos constituye
uno de los principales indicadores de la psicopatía que, como
se ha demostrado, es uno de los mejores predictores en las escalas
de evaluación de riesgo de comportamiento violento y reincidencia
(Hare, 1991; Megargee, 2000; Walters, Revella, y Baltrusaitis,
1990; Webster, Douglas, Eaves, y Hart, 1997).
La evidencia de la importancia de la personalidad en la determinación
de la conducta delictiva ha quedado reflejada en los modos y
maneras de proceder dentro de los contextos penitenciarios
occidentales, en los que juega un importante papel en las tareas de
clasificar a los sujetos dentro de los distintos regímenes de cumplimiento
de la pena, planificar el tipo de intervención rehabilitadora,
emisión de informes relativos a la conveniencia de permisos,
cambios de grado, libertad condicional, etc. (Ley Orgánica General
Penitenciaria, 1979). Pero la constatación de esa importancia
no ha sido acompañada de un desarrollo correlativo de instrumentos
adecuados para facilitar tales tareas. Es por todo ello que consideramos
importante estudiar la calidad psicométrica de un cuestionario
nacido en y para estos contextos. Se trata del Antisocial
Personality Questionnaire (APQ), desarrollado por Blackburn y
Fawcet (1999), con la pretensión de servir como un inventario breve
y multirrasgo, de tipo autoinforme, dirigido a evaluar una serie
de disposiciones intrapersonales e interpersonales relevantes en relación
a comportamientos antisociales.
Lejos de los modelos categoriales, según los cuales la presencia
o ausencia de determinados atributos en el sujeto determina su
inclusión o exclusión en una determinada categoría diagnóstica,
Blackburn (1987) ejemplifica la reivindicación de un punto de vista
diferente para el análisis de sujetos antisociales: la perspectiva
dimensionalista. Trabajando con pacientes psiquiátricos en un
hospital de máxima seguridad, encuentra que las personas a las
que se les asigna la etiqueta de trastorno psicopático no son un
grupo homogéneo en cuanto a sus características de personalidad,
sino que muestran una amplia variedad de rasgos desadaptativos.
Mediante el empleo de un cuestionario tipo autoinforme (Special
Hospitals Assessment of Personality and Socialization: SHAPS)
identifica dos factores a partir de los cuales es posible realizar la
clasificación de los sujetos antisociales. El primero de ellos —denominado
inicialmente Psicopatía o Agresión antisocial y posteriormente
Beligerancia (Blackburn, 1987)— está definido con carga
positiva en las escalas de impulsividad, agresión y hostilidad, y
negativa en la escala de sinceridad. El segundo factor viene definido
por las escalas de timidez, introversión, ansiedad y depresión,
y ha sido denominado Retirada social.
Desde la perspectiva de Blackburn, la impulsividad, junto a la
agresividad y la hostilidad, son las características de personalidad
que mejor diferencian a los psicópatas de otros delincuentes,
mientras que la dimensión sociabilidad-retraimiento permite distinguir
a dos grupos de psicópatas: los psicópatas primarios, extravertidos
y no neuróticos, y los psicópatas secundarios, que puntúan
alto en ansiedad y son retraídos socialmente.
El APQ (Antisocial Personality Questionnaire) surge en ese
contexto. Es un instrumento desarrollado a partir de los ítems del
SHAPS, reduciendo la redundancia de sus ítems y mejorando la
homogeneidad y consistencia interna de las escalas. Su pretensión
fue facilitar la identificación de sujetos antisociales. Para ello se
utilizaron una muestra de varones voluntarios no delincuentes y
otra de delincuentes con diversos tipos de trastorno mental, internados
en hospitales de máxima seguridad por su peligrosidad y su
propensión a la violencia (Blackburn y Fawcet, 1999). El resultado
final fue un cuestionario compuesto por 125 ítems de respuesta
dicotómica, ordenados en 8 escalas: Autocontrol, Autoestima,
Evitación, Suspicacia Paranoide, Resentimiento, Agresión, Desviación
y Extraversión. Los autores informan de elevados coeficientes
alpha de Cronbach (de .77 a .88). En cuanto a la validez,
los autores informan de una buena capacidad discriminativa del
APQ no sólo entre el grupo de los delincuentes con problemas psicopatológicos
y el grupo de no delincuentes, sino también para diferenciar
dentro de los delincuentes entre los que sufrían trastornos
psicopáticos de aquellos que padecían otro tipo de
alteraciones. Las escalas de Resentimiento (RE), Agresión (A) y
Desviación (DE) diferencian significativamente a los pacientes
más antisociales de los no delincuentes. Además, los intentos de
validación a través de la convergencia de las puntuaciones APQ
con indicadores de la carrera criminal (por ejemplo, edad de la
primera condena, número total de condenas, cantidad de delitos
violentos o la naturaleza sexual de los delitos) fueron razonablemente
satisfactorios.
Además, en la búsqueda de una estructura dimensional más
concentrada, los autores efectuaron análisis factorial de segundo
orden. Como resultado se encontraron con dos dimensiones
(idénticas en ambos grupos de delincuentes, psicopatológicos y
normales): una, que agruparía los factores de primer orden de
Desviación, Agresión, Recelo paranoide, Resentimiento y Bajo
autocontrol. Ésta parece ser una dimensión de Impulsividad-
Hostilidad versus Control y Conformidad. Y otra, caracterizada
por la tendencia a la Evitación y pobre Autoestima, así como por
bajas puntuaciones en Extraversión concebida como una dimensión
de Introversión neurótica versus Extraversión estable o, de
un modo más general, de Afectividad positiva versus Afectividad
negativa.
El APQ, por ser un instrumento desarrollado específicamente
con población delincuente, por su brevedad y simplicidad y por
las características psicométricas que reúne, presenta una gran utilidad
potencial para su uso en contextos penitenciarios. Sin embargo
el hecho de haber sido desarrollado exclusivamente con sujetos
varones con diagnóstico de trastorno mental supone una importante
limitación que debe ser superada. Por esta razón, uno de
los objetivos de este trabajo es, precisamente, indagar si la potencia
discriminativa del APQ se mantiene cuando se aplica a sujetos
de ambos sexos, delincuentes y sin trastorno mental diagnosticado.
Los objetivos específicos de nuestro estudio son: a)
analizar las características psicométricas del APQ cuando se aplica
a varones y mujeres institucionalizadas en centros penitenciarios
que no presentan una psicopatología manifiesta y que han cometido
diferentes tipos de delitos; b) analizar si existen
diferencias en las características de personalidad evaluadas en
función del género y el tipo de delito; y c) examinar cuáles son las
características de personalidad específicas relacionadas con los
delitos violentos.
Método
Participantes
La muestra de este estudio estuvo compuesta por 216 personas
encarceladas en tres centros penitenciarios gallegos (Bonxe, Teixeiro
y A Lama) y en dos catalanes (Centro Penitenciario de Mujeres
de Barcelona y Centro Penitenciario de Jóvenes de Barcelona).
La mitad de la muestra eran hombres y la otra mitad mujeres.
La edad media de unos y otros no se diferenciaban significativamente
(t= 1.93). En concreto, los hombres presentaron una edad
media de 28,17 años, con un rango que oscilaba entre los 17 y los
65 años, mientras para las mujeres la media fue de 30,94 años
(rango de 17 a 58). Con respecto a su situación sociodemográfica,
la mayoría presentaban un nivel socioeconómico bajo; el 81,7%
eran españoles y en cuanto al estado civil, el 47,5% estaban solteros,
un 28,3% casados, un 17,5% separados o divorciados y un
6,7% eran viudos.
Para analizar las características del APQ en relación con el tipo
de delitos éstos fueron agrupados en dos categorías: delitos
violentos vs delitos no violentos. En la primera categoría se incluyeron
los asesinatos, homicidios, detenciones ilegales, agresiones
sexuales, robo con violencia, lesiones y coacciones. Un
total de 124 delincuentes fueron incluidos en esta categoría. En
la categoría de delitos no violentos se incluyeron fundamentalmente
los delitos contra la salud pública (tráfico de drogas) y
otros como el hurto, la falsedad o la estafa. En esta categoría se
incluyeron 92 casos, de los que el 90% fueron enviados a prisión
por traficar con drogas. Como se puede observar en la tabla 1
existe una diferencia importante entre el tipo de delito para hombres
y mujeres. La mayoría de los hombres de la muestra fueron
encarcelados por delitos violentos, mientras en las mujeres ocurre
lo contrario. La mayoría fueron enviadas a prisión por delitos
no violentos.
Procedimiento
Para emplear el cuestionario APQ en nuestro contexto dos
miembros de nuestro equipo de investigación, con alto dominio de
inglés y amplia experiencia en el campo de la personalidad, realizaron
traducciones independientes del cuestionario original y posteriormente
se pusieron de acuerdo sobre la mejor traducción de
los ítems en los que se produjeron discrepancias.
Todos los sujetos respondieron al cuestionario APQ de manera
individualizada, en presencia de alguno de los psicólogos destinados
en los centros penitenciarios que participaron en el estudio.
Los psicólogos aclararon personalmente cualquier duda o problema
de comprensión que hubiera surgido durante la aplicación del
cuestionario. El estudio se desarrolló tras autorización previa y
con la colaboración plena de las administraciones penitenciarias
implicadas. La participación de los reclusos fue estrictamente voluntaria,
tras solicitud del psicólogo del Centro. Además de la aplicación
del cuestionario se recogieron datos de archivo sobre las características
demográficas y su situación penitenciaria.
Resultados
Un primer paso de nuestro estudio fue la estimación de la fiabilidad
de las escalas, para lo cual empleamos el estadístico alfa de
Cronbach. Como se puede comprobar en la tabla 2, para la muestra
total en todas las escalas se obtienen niveles de consistencia interna
que oscilan entre el 0.80 de la escala de Autocontrol y el 0.69
de la escala de Resentimiento. Cuando se analiza la muestra de
hombres y mujeres por separado los valores son similares, excepto
en la dimensión de Extraversión para la muestra de hombres,
donde la consistencia interna obtenida es baja (0.55).
El siguiente paso consistió en la comprobación de la estructura
del cuestionario a través de un análisis factorial sobre las 8 escalas
originales. Para ello hemos empleado para la extracción de factores
el análisis de componentes principales y hemos realizado la rotación
Varimax. Las razones para la elección de este método de rotación
han sido varias. Por un lado, fue el procedimiento original
empleado por los autores al ser el que mejor se ajustaba al modelo
teórico subyacente en la escala (Balckburn y Fawcett, 1999).
Por otro lado, analizando los resultados que se obtendrían al emplear
la rotación oblicua se obtuvo una estructura factorial similar,
siendo la correlación entre los factores pequeña (0,14).
Los resultados encontrados muestran dos factores con autovalores
superiores a uno. Concretamente, un factor presentó un autovalor
de 4.15 y el otro un autovalor de 1.63 (gráfico 1). Ambos factores
explican el 72,27% de la varianza total en el conjunto de la
muestra. Un 71,63% en la muestra de hombres y un 72,90% en la
muestra de mujeres. En la tabla 3 se presentan los datos de la muestra
total y por separado para hombres y mujeres. Como se puede
observar en todos los casos, el primer factor aparece saturado por
las puntuaciones en 5 de las ocho escalas: Agresión, Recelo paranoide,
Desviación, Resentimiento (las cuatro con carga factorial
positiva) y Autocontrol (lógicamente, con carga factorial negativa).
Se trata de un factor de gran claridad conceptual y muy descriptivo,
en el que se agrupan matices diversos y sutiles de una disposición
de Beligerancia / Agresión impulsiva de indudable interés
diagnóstico. El segundo factor aparece saturado por las cargas factoriales
positivas de Evitación y Baja autoestima y por la negativa
de Extraversión. También este factor presenta una notable coherencia
y expresividad, aludiendo claramente a una disposición al Retraimiento
social asociado con un componente autodespreciativo.
En relación con el segundo objetivo del estudio, este trabajo supuso
también una oportunidad para hacer una comparación de los
retratos de personalidad resultantes de la aplicación del APQ en
función del género y del tipo de delito. Para ello se ha realizado un
análisis multivariante de la varianza (MANOVA) en el que se han
introducido como variables dependientes las 8 escalas del APQ y
como variables independientes el género y el tipo de delito (delitos
violentos y no violentos). No se han observado efectos de interacción
entre el género y el tipo de delito para ninguna de las variables
incluidas en el análisis.
Los resultados de la comparación entre varones y mujeres se
presentan en la tabla 4. Como se puede observar, las mujeres encarceladas
presentan niveles de Autoestima significativamente
más bajos, mayores puntuaciones en Evitación y menores niveles
de Extraversión que los hombres encarcelados. Esas tres variables
son las que se incluyen en el factor de Retraimiento social.
Sin embargo, en ninguna de las escalas incluidas en el
factor de beligerancia impulsiva se observan diferencias significativas.
Por lo que respecta a las diferencias en función del tipo de delito,
los resultados se presentan en la tabla 5. Los resultados son
muy claros. Siete de las ocho escalas del APQ discriminan con
contundencia en el sentido esperable entre aquellos sujetos que cometen
delitos categorizados como violentos o no violentos. En
concreto, se observa cómo las personas encarceladas por delitos
no violentos presentan un mayor Autocontrol y Autoestima y menores
puntuaciones en las escalas de Evitación, Recelo paranoide,
Resentimiento, Desviación y Extraversión.
Los resultados obtenidos indican que las subescalas del APQ
que configuran la dimensión de agresión/impulsividad muestran
una gran capacidad de diferenciar entre delincuentes de diverso
tipo; de hecho, parece un instrumento capaz de discriminar entre
aquellos reclusos que han cometido actos más y menos violentos.
En relación con el tercer objetivo de nuestro trabajo, y para poder
analizar más específicamente las dimensiones del APQ que
puedan servir para la predicción de los delitos violentos en nuestra
muestra, tomamos el conjunto de ítems que diferenciaban significativamente
a los sujetos violentos y no violentos, sometiéndolo
a un análisis factorial. Las dimensiones obtenidas se analizaron
en relación con otros indicadores de la actividad criminal.
Como se puede ver en la tabla 6, treinta y dos ítems de los 125
que componen el cuestionario diferencian entre los internos que
cometen delitos violentos y no violentos, perteneciendo 6 de ellos
a la escala de Autoestima, 5 a la de Evitación, 7 a la de Desviación,
6 a la de Extraversión, 4 a la de Recelo paranoide, 2 a la de
Resentimiento, y 2 a la de Autocontrol. Todas las escalas están representadas,
con la curiosa excepción de Agresión. Esta escala está
compuesta por 20 ítems que hacen referencia clara y expresa a
la tendencia a enfadarse y comportarse agresivamente. Parecería
esperable que esta escala tuviera un peso importante cuando se trata
de discriminar sujetos que comenten delitos violentos y no violentos.
Sin embargo, esto no se refleja en nuestros datos. Probablemente
ello se deba al contexto y las condiciones en las que se
realizó la evaluación (dentro de la cárcel, por los psicólogos de la
institución). Los ítems de la escala de Agresividad son muy evidentes
y los internos podrían adecuar sus respuestas a lo socialmente
deseable en ese contexto. Posiblemente sea de escasa utilidad
pedir a un interno que nos informe abiertamente sobre sus
conductas y tendencias agresivas cuando de la realización o no de
estas conductas dependen, en gran medida, los posibles beneficios
penitenciarios (permisos de salida, progresiones de grado, libertad
condicional).
El análisis factorial de estos ítems, por el método de componentes
principales, fue una solución factorial de 10 factores con un
valor propio superior a la unidad que explican el 57,6% de la varianza.
El análisis del grafico de sedimentación, el principio de
parsimonia y el sentido teórico recomienda la extracción de tres
factores que explican el 30,84 de la varianza. En la tabla 7 se presentan
los ítems que definen cada uno de los factores después de
la rotación. Para la definición de los factores se han tenido en
cuenta los ítems con un peso factorial mayor de 0.40.
El primer factor con un valor propio de 5,05 y un porcentaje
de varianza explicada del 15,79% está compuesto por 12 ítems.
Si analizamos el contenido de los ítems vemos que la mayor parte
de ellos pertenecen a las subescalas de Baja autoestima y Evitación,
con un matiz de desconfianza en las relaciones interpersonales.
Todos los ítems hacen referencia a emocionalidad
negativa, sentimientos de autodesprecio, escasa confianza en su
capacidad para enfrentarse a las dificultades y conseguir logros
personales. Por ello podríamos denominarlo como un factor de
Desesperanza y sentimientos negativos. El segundo factor, con un
valor propio de 3,16 y un porcentaje de varianza explicada del
9,87%, está compuesto por 10 ítems principalmente de las escalas
de Desviación, Recelo paranoide, Autocontrol y Resentimiento.
Incluye ítems que hacen referencia a problemas de conducta
para respetar normas sociales y agresión impulsiva como
consecuencia de resentimiento y desconfianza hacia los demás,
unido a una tendencia a culpabilizar a otros de sus tendencias
agresivas. Por ello hemos denominado a este factor Agresión impulsiva
y Paranoidismo. El tercer factor, con un valor propio de
1,65 y un porcentaje de varianza explicada del 5,17%, está compuesto
por 5 ítems. Todos los ítems pertenecen a la escala de extraversión
del APQ, si bien parecen más centrados en el componente
de búsqueda de sensaciones, búsqueda de emociones y
actividad (Ejemplo: Te gustaría ser conductora de motos de carrera)
que en el de sociabilidad. Por ello podríamos denominarlo
como Búsqueda de excitación y emoción.
Los índices de consistencia interna de estos tres factores son
aceptables: .78 para el primer y el segundo factor, y. 68 para el tercero
con un número reducido de ítems.
Al relacionar las puntuaciones en estos factores con los indicadores
criminológicos recogidos en el estudio (tabla 9) aparecen correlaciones
significativas entre el segundo factor de Agresión impulsiva
y Paranoidismo y el potente indicador de número de delitos
por el que cumple condena. Esto estaría indicándonos la importancia
de este factor en la predicción de los delitos. Otra interesante
correlación significativa y negativa se establece entre el
tiempo de internamiento y el factor 3 de Búsqueda de excitación.
Probablemente, esto pueda reflejar la adaptación de los sujetos a
la vida penitenciaria, y nos indicaría la sensibilidad del instrumento
para ser aplicado en el contexto penitenciario.
Discusión
Considerando el APQ globalmente, es llamativo el alto grado
de coincidencia de nuestros resultados (obtenidos con delincuentes
de ambos sexos sin psicopatología concomitante) con los de
Blackburn y Fawcett (1999), en lo relativo tanto a la estructura factorial
resultante a partir del análisis de las escalas como a los porcentajes
de varianza explicada. Las dimensiones de Beligerancia y
de Retirada social muestran gran coincidencia con las encontradas
con nuestra población de referencia. Por otra parte, la estructura de
segundo orden encontrada por los autores explicaba el 74% en la
muestra psiquiátrica penitenciaria y el 70% en la muestra de voluntarios
no delincuentes; pues bien, en nuestro estudio (delincuentes
no psiquiátricos) la estructura factorial explica un 72.27%
de la varianza. Parece, pues, que el instrumento presenta una estructura
de notable estabilidad y de alcance explicativo muy homogéneo
a través de muestras bien diferentes. La estructura conceptual
que encontramos recuerda también, al menos
parcialmente, al prestigioso modelo de Gray (1972): la mayor o
menor disposición antisocial estaría vinculada a una diferencia básica
entre individuos: aquellos caracterizados por una fuerte susceptibilidad
ante la expectativa de recompensa y aquellos otros
definibles por una fuerte susceptibilidad ante la expectativa de
castigo. La estructura también es similar a la estructura factorial
clásica del MMPI: un factor de ansiedad y otro de control emocional-
conductual (Nichols, 2002) que estaría indicando el nivel
de control inhibitorio sobre las expresiones conductuales psicopatológicas.
Por lo tanto, nuestros resultados con el APQ no sólo replican
con éxito, a través de poblaciones diferentes, los originales,
sino que además son plenamente coherentes con otros desarrollos
teórico-empíricos prestigiosos en el campo.
Por lo que se refiere a las diferencias de género encontradas en
las escalas de personalidad es interesante señalar que obtenemos
unos resultados prototípicos del conocido patrón de internalización
en mujeres (niveles de Autoestima más bajos, mayores puntuaciones
en Evitación y menores niveles de Extraversión) (Costa,
Terracciano, y McCrae, 2001; Leadbeater, Kuperminc, Blatt, y
Hertzog, 1999). Esas tres variables son las que se incluyen en el
factor de Retraimiento social. Sin embargo, en ninguna de las escalas
incluidas en el factor de Beligerancia impulsiva se observan
diferencias significativas entre varones y mujeres. Estos datos son
especialmente interesantes si tenemos en cuenta los estudios de
validación originales del APQ en relación con la criminalidad. En
ellos cuando se analizaron las puntuaciones en las escalas del APQ
en relación a indicadores tales como edad de la primera condena,
número de condenas y número de delitos (Blackburn y Fawcett,
1999), las escalas de Extraversión, Evitación y Baja autoestima no
aparecían directamente relacionadas con ninguno de esos indicadores,
aunque esos rasgos podrían modular la expresión de los rasgos
más antisociales.
El análisis de los ítems que discriminan entre delincuentes violentos
y no violentos también confirma parcialmente la estructura
factorial de segundo orden propuesta por Blackburn. Se observan
los dos factores relacionados con la retirada social y con la agresión
impulsiva. Además de esos factores de nuestros datos parece
derivarse un tercer factor. Esta tercera dimensión está relacionada
con la extraversión y la búsqueda de sensaciones y correlaciona
ampliamente con el tiempo que los sujetos llevan en prisión. Con
los dos factores anteriores la estructura resultante de nuestros datos
es muy similar al modelo clásico de Eysenck que postula como
dimensiones básicas de la personalidad antisocial el neuroticismo,
la extraversión y la dureza emocional.
La relación encontrada entre la dimensión de Agresión impulsiva
con la escala de paranoidismo y con el número de delitos cometidos
la consideramos de gran interés criminológico y coincide
básicamente con los modelos anteriores al apuntar que esa es la
más relevante a la hora de explicar la conducta delictiva violenta
(Blackburn y Maybury, 1985).
Por todo ello se puede concluir que el APQ, una vez adaptado
y baremado, puede suponer un elemento muy interesante a añadir
al arsenal de buenas prácticas profesionales de que dispone el personal
técnico penitenciario encargado de labores de clasificación y
predicción (de reincidencia, buen uso de permisos, etc.). Todo ello
redundará en una mejor consecución de los objetivos de política
criminal asociados a los sistemas de derecho penal democrático a
los que hicimos referencia al inicio de este trabajo.
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Fuente
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