El adicto y el sistema de recompensa cerebral

basalganglia

MUCHO SE HA HABLADO acerca de los mecanismos que permiten que los
individuos desarrollen adicciones. No ha sido sino hasta fechas recien-
tes, sin embargo, cuando su fisiopatolog’a, as’ como la participaci—n de
los diversos neurotransmisores en su generaci—n, han sido mejor estu-
diados (1, 2, 3).
Los sistemas de recompensa son centros en el sistema nervioso cen-
tral que obedecen a est’mulos espec’ficos y naturales. Regulados por
neurotransmisores, permiten que el individuo desarrolle conductas
aprendidas que responden a hechos placenteros o de desagrado 

Los cambios bioquímicos que suceden en el cerebro del adicto son los responsables de la compulsión observada en los episodios de uso descontrolado, asi como de muchas de las perturbaciones cognitivas propias de la adicción.

Las últimas investigaciones implican a diversos neurotransmisores, asi como a vías o sistemas cerebrales, tales como el sistema de recompensa mesolímbico, como factores claves en el desarrollo de la sintomatología adictiviva

Neurotransmisores
Los neurotransmisores son sustancias químicas naturales que existen dentro del cerebro y que son responsables de las activiades cerebrales, entre otras: la motivación, las emociones y los instintos. Estas sustancias naturales son las quie median en el estado de ánimo provocando euforia o desgano, de acuerdo a una sucesión compleja de estímulos, condicionamientos y aprendizajes, cuyo objetivo es el de responder constructivamente a los estímulos del medio ambiente.

Las sustancias psicotrópicas externas o drogas, asi como los estados de excitación extrema provenientes de conductas de estimulación, afectan estos neurotrasnmisores de manera que el cerebro los produce en exceso o los depleta exageradamente. Estos cambios, unidos a la predisposición a la adicción produce una respuesta aberrante, que es el reflejo de un desbalance bioquímico persistente.

Los neurotransmisores mas importantes involucrados en la respuesta adictiva son:

La Dopamina es predominante en las áreas del sistema de recompensa mesolímbico el cual media las repuestas de euforia y estimulación en el cerebro.

Las Endorfinas se producen en las áreas mesolímbica y mesocorticales, y median las respuestas a los estímulos dolorosos, la regulación de la temperatura y la ingestión de agua y alimentos.

El Acido Gamma Amino Butírico (GABA) se encuentra en la amígdala, el bulbo olfatorio, el telencéfalo ventral y el globo pálido también se ha implicado en la respuesta adictiva

En realidad se asume que todos los neurotransmisores tienen un papel en la manifestación de la adicción. Aún se investiga para determinar la naturaleza de ese papel y la forma en que las vías y los químicos cerebrales interactuan para producir el desorden adictivo.

El Cerebro Dual
el cerebro puede dividirse en terminos de función y de vías neurológicas en dos partes: el cerebro primitivo y el cerebro racional. esta división puede ayudarnos a comprender mejor la dinámica de la neuroquímica en el proceso de la adicción.

El Cerebro Racional: Esta zona del cerebro es la correspondiente a la corteza cerebral y en ella se asientan las funciones superiores intelectuales y abstractas. Es la llamada materia gris y su función es la del análisis racional de los hechos y de la información que llega a traves de los sentidos. En el proceso de adicción esta área también se afecta produciéndose el sistema delusional de la adicción, el cual es un conjunto de pensamientos adictivos que complotan junto al cerebro primitivo para facilitar y mantener activo el proceso adictivo.

El Cerebro Primitivo: Se le llama así al cerebro bajo que incluye el area de funciones vitales, las zonas mediadoras de las emociones y estados de ánimo, la generación de instintos de supervivencia y regulación corporal. Esta parte del cerebro esta involucrada directamente en el desarrollo de la adicción, y allí se encuentran los desbalances bioquímicos responsables de la compulsión, la memoria eufórica y los deseos automáticos. Alli se encuentran vías dopaminérgicas y de endorfinas tales como el sistema de recompensa cerebral.

Sistema de Recompensa Cerebral
Se trata de un sistema cerebral encargado de mediar en las repuestas de condicionamiento a los estímulos, produciendo recompensas bioquimicas a las repuestas adecuadas, para manejar constructivamente los estímulos. Esta compuesto por zonas mesolímbicas y mesocorticales. La estimulación excesiva de este sistema conlleva, en las personas predispuestas, a cambios bioquímicos permanentes, que median la reacción adictiva, de modo que cambia su funcionamiento y su respuesta a los estímulos ambientales. Este el sistema más importante implicado en el desarrollo de la adicción. Las áreas del cerebro que conforman el sistema de recompensa cerebral son: El Area Ventral Tegmental, El Núcleo Accumbens, La Corteza Prefrontal y el Hipotálamo Lateral. Estos núcleos cerebrales están interconectados entre sí en un circuito llamado Circuito Reforzador Limbico-Motor que esta relacionado con funciones de motivacion (el limbico) y locomotoras (el motor)

El ‡rea tegmental ventral y sus proyecciones dopaminŽrgicas hacia
el nœcleo accumbens es la regi—n principal que posibilita el desarrollo
de estas conductas. Se conoce como la v’a de recompensa cerebral meso-
accumbens (1, 2, 5). Esta v’a natural es un circuito emocional que est‡
presente en todos los mam’feros y motiva las conductas aprendidas para
la sobrevivencia y la reproducci—n (5). El ‡rea tegmental ventral contiene
cŽlulas que sintetizan dopamina, y que a su vez est‡n controladas por
interneuronas inhibitorias que presentan en su superficie receptores de
tipo µ del grupo de los opi‡ceos que, al ser estimulados por la presencia
de uno de ellos, liberan dopamina (1, 5). Esta liberaci—n tambiŽn est‡
regulada por la facilitaci—n del sistema glutamaŽrgico y GABAŽrgico (5).
Las proyecciones dopaminŽrgicas del ‡rea tegmental ventral est‡n diri-
gidas hacia el nœcleo accumbens y es importante notar que estas neuronas
no solamente se estimulan ante la presencia de dopamina, sino que tam-
biŽn hay cŽlulas que responden a proyecciones de tipo serotoninŽrgico
provenientes del rafe, as’ como neuronas de tipo glutamaŽrgicas prove-
nientes de la corteza cerebral y del t‡lamo (5). La acci—n directa de las
diferentes sustancias sobre los centros de recompensa puede ser muy
espec’fica, como en el caso de opi‡ceos que estimulan receptores corres-
pondientes a opioides internos; la respuesta a sustancias como la coca’-
na, que produce inhibici—n en la recaptura del neurotransmisor; o el al-
cohol, que activa varios tipos de neurotransmisores y receptores

NUEVAS ESTRATEGIAS Farmacológicas
Los est’mulos producen recompensas como las que inducen las sustan-
cias ex—genas que se administran a un individuo. El ser humano tiene
conductas que aprende de manera natural, como la adaptaci—n del reciŽn
nacido a la presencia de alimento, al calor y a los cuidados que la madre
le proporciona en sus periodos de nutrici—n. Si la actividad es placente-
ra, los sistemas de recompensa la agregar‡n a los mecanismos o reperto-
rios conductuales. Por otro lado, los efectos obtenidos por el uso de una
droga pueden estimular intensamente estos centros de placer y desarro-
llar una dependencia. Con el paso del tiempo y el uso continuo se produce
la habituaci—n y la dependencia f’sica del individuo (5).
La adicci—n es un fen—meno del ser humano en su contexto social;
sin embargo, tambiŽn se produce en animales de experimentaci—n. Es-
tos modelos nos han ayudado a entender los fen—menos de formaci—n y
mantenimiento de la adicci—n, entre ellos el reforzamiento positivo que
ejerce una sustancia al ser autoadministrada y los efectos placenteros
que produce. Los modelos han sido estudiados segœn las teor’as de
Thorndike y de Skinner con base en los modelos de Pavlov (5). Los
fen—menos de condicionamiento pueden tener refuerzos positivos o
negativos; en la forma positiva la bœsqueda de la sustancia se hace para
obtener placer, incrementar el talante, la euforia, etc., mientras que en
la negativa se hace para aliviar el dolor, la depresi—n, el aislamiento so-
cial, etc. Las dos teor’as se aplican al ser humano en las conductas de
bœsqueda, tolerancia y avidez, as’ como en las reca’das ante la persis-
tencia de un ambiente nocivo para el individuo en el que haya aprendi-
do este tipo de conducta.
Ambas teor’as han llevado a ampliar el conocimiento de los centros
de recompensa. El estudio neuroqu’mico de lo que ocurre en presencia de
una sustancia ha llevado a identificar el papel de las monoaminas en el
desarrollo de los fen—menos de recompensa (1, 2, 3). El sistema meso-
l’mbico funciona de manera directa con la liberaci—n de dopamina. Las
pruebas efectuadas con agonistas de catecolaminas, como la anfetamina,
muestran que se incrementan los mecanismos de liberaci—n de dopamina,
mientras que los antagonistas de catecolaminas los disminuyen (5). Los
antagonistas selectivos de la dopamina bloquean los mecanismos de re-
compensa, lo que ha dado la pauta para una l’nea de investigaci—n pro-
misoria en la bœsqueda de nuevos f‡rmacos para el tratamiento de las
adicciones. Este sistema es el principal regulador de la respuesta de re-
compensa ante una sustancia de tipo adictivo. Los fen—menos resultan-NUEVAS ESTRATEGIAS FARMACOLîGICAS 33
tes de la estimulaci—n del sistema mesol’mbico y de otras partes del ce-
rebro conduce a un estado denominado de neuroadaptaci—n (4). Esto se
refiere a los cambios producidos en el sistema nervioso central desde el
punto de vista de la regulaci—n de los receptores, cambios en los cana-
les de calcio dependientes del voltaje, segundos mensajeros, expresi—n
gŽnica, y otros, que culminan en una nueva adaptaci—n. La teor’a de los
procesos opuestos es la que se desprende de la abstinencia o de la neu-
roadaptaci—n opuesta que se genera ante la falta de la sustancia, la cual
conduce al sistema nervioso a un nuevo nivel de adaptaci—n. La teor’a
de la neuroadaptaci—n fue inicialmente descrita por Himmelsbach (4) y
se aplic— a la habituaci—n y tolerancia que produc’an los opi‡ceos, pero
tambiŽn ha sido aplicada a los efectos del alcohol durante su consumo
cr—nico.
La estimulaci—n directa del ‡rea tegmental ventral, del nœcleo
accumbens y del sistema mesol’mbico ha permitido conocer aœn m‡s las
respuestas ante est’mulos tanto de agonistas como de antagonistas (5).
La identificaci—n de receptores espec’ficos en cada una de estas ‡reas
ha evidenciado los efectos de cada sustancia y el funcionamiento nor-
mal de cada zona. Por ejemplo, se sabe que los receptores del ‡rea me-
sol’mbica responden a travŽs de la estimulaci—n de receptores nicot’nicos
de acetilcolina, y que esta estimulaci—n permite su participaci—n en los
procesos de la memoria (1, 5).
Finalmente, los procesos de recompensa pueden intensificarse por el
consumo de dos o m‡s sustancias adictivas a la vez, por ejemplo: el
cannabis por s’ solo incrementa el placer por la mœsica y el sexo, pero
cuando se mezcla con el alcohol tambiŽn lo hace por la comida; la mez-
cla de alcohol y cafe’na incrementa el gusto por la nicotina (5). Es co-
mœn, por lo tanto, que se presente la ingesta de por lo menos dos sus-
tancias adictivas en los individuos.
Todav’a hay mucho que descifrar en la compleja adaptaci—n neurobio-
l—gica de las adicciones. Sin duda las teor’as planteadas inicialmente
por Pavlov Ñde los reflejos de condicionamientoÑ han servido como
base para su aplicaci—n a otro tipo de modelos que nos han permitido
elaborar diferentes hip—tesis sobre el mecanismo de las adicciones.
Es necesario fomentar esta ‡rea de investigaci—n y buscar la manera
de modificar los sistemas de recompensa sin alterar su funci—n normal
dentro del sistema nervioso y su adaptaci—n al medio externo.

fuente

http://www.salud.gob.mx/

http://www.adicciones.org/

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